Educación para la ciudadanía fue una asignatura que se incorporó en la reforma parcial del sistema educativo según el Real decreto 1631/2006. Esta asignatura consistía en la enseñanza de valores democráticos y constitucionales, y seguía las directrices de la Unión Europea, la cual aconsejaba a los estados miembros la enseñanza de dicha asignatura.
Han sido muchas las respuestas que hemos podido apreciar desde la aprobación de dicho Real decreto que, como hemos mencionado anteriormente, incorporaba al sistema educativo Español la asignatura impartida en los ciclos de Primaria, ESO y Bachillerato.
El rechazo de la asignatura por los sectores más conservadores ha sido diversa.
Empezando por la clase política, la mayoría del PP, la cual afirmaba que "El estado asumía la educación moral de la enseñanza de valores y se la sustraía a los padres, sin dejar elección de cual es la educación que quieren recibir sus hijos".
En segundo lugar, la Iglesia se hizo notar, tachándola de totalitaria y con una fuerte oposición por el contenido de la materia, que tocaba temas como el de la homosexualidad, el matrimonio homosexual o educación sexual.
Respecto a la asignatura es cierto que "El estado asume la educación moral de los individuos", cosa que debería hacer con y sin la asignatura.
El sistema educativo consta de un programa de tutorías, el cual se encarga de hacer un seguimiento o de controlar el aprendizaje de los alumnos tanto a nivel académico como personal, ayudándolos en su desarrollo.
En este momento, es obvio que el estado siempre ha asumido la educación moral de los individuos, más allá del ámbito familiar.
La aprobación de dichas asignaturas refleja entonces la poca utilidad de las tutorías. En la educación la enseñanza de valores (democráticos y a nivel social) es un componente que debe estar siempre presente, ya que los alumnos pasan su etapa de desarrollo en los centros educativos.
Partiendo de eso, ¿qué utilidad tiene la creación de esta asignatura? los valores democráticos y de respeto deberían estar presentes día a día, no en una asignatura evaluable.
Con respecto a la Iglesia, España se reconoce como un estado laico. Es obvio que la iglesia tiene influencia en el sistema educativo por la cantidad de centros (mayormente concertados y privados) que esta posee. Más allá de esto ¿que repercusión negativa tiene en el individuo la educación sexual? ¿el respeto por los demás?. La iglesia debería abstenerse de objeciones morales, que justifican por el simple hecho de ser parte de la comunidad educativa.
El ministro de educación Wert, anunció el 31 de enero de 2012 que dicha asignatura sería substituida por "Educación cívica constitucional" y quitando del temario asuntos que podían resultar "controvertidos" (Imagino que serían controvertidos para sectores tan conservadores como el suyo) como la homosexualidad y la homofobia.
La realidad está allí fuera. Vivimos en una sociedad con una diversidad inmensa de personas y se ha de fomentar el respeto por los demás, sean de la condición que sean.
Apuesto por una educación que fomente día a día los valores democráticos del respeto, dejando de lado convicciones e ideologías personales de profesores, políticos y demás.
Una educación que ofrezca las herramientas suficientes para mostrar al alumno la realidad con la que se va a encontrar, y que del mismo modo potencie la capacidad del mismo para tener sus propias convicciones e ideologías, basadas en el respeto y con el fundamento de que "Mi libertad acaba donde empieza la tuya".
No creo que una asignatura - Llámala Educación para la ciudadanía o Educación cívica constitucional - pueda hacerlo de una manera efectiva, y encima evaluándola. Hablamos de valores que deben inculcarse, y ésto lleva un tiempo, no una hora semanal.
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